[En este artículo pretendo explicar algunas cosas sobre lo que opino de la filosofía como una ciencia y la curiosidad intelectual desde un artículo de Quine llamado: “Ha perdido la filosofía el contacto con la gente?”]
Cuando he revisado algunos libros de introducción a la ciencia, ha habido una cosa que siempre me ha asombrado: la importancia que se le da al método científico. Es curioso, porque incluso podríamos decir que se parece a un estandarte o a un escudo real de hace muchos años, pero que sigue teniendo la misma vigencia que siempre tuvo. Mientras otras cosas que se creían en la antigüedad, como por ejemplo la alquimia, parecen haber perdido su valor, o mejor aún quedado en la cabeza de las personas que alguna vez se admiraron con ellas; el método científico se repite una y otra vez en los libros que introducen a lo ciudadanos en el grandioso mundo de las ciencias.
No tendría por qué no ser así. Si decimos que saber algo es conocerlo de manera certera por sus causas(1), entonces, parece la mejor manera de aproximarse a cualquier tipo de saber. Se tiene un problema, se plantea un posible porqué, se hace un experimento que permita saber si el porqué que se le dio es verdadero o no, se recogen los datos y se sacan conclusiones (2). Así funciona más o menos, en casi todas las ciencias (claro que con algunas variaciones).
Creo que todo sistema lógico pretende de una manera analizar el lenguaje, y a grandes rasgos el pensamiento, de una manera algorítmica; es decir, pretende crear un método mecánico con el que incluso una computadora pueda llegar a las soluciones deseadas. Esto siempre me ha parecido difícil de explicar. Uno puede imaginarse las instrucciones que vienen en las cajas para armar por ejemplo un librero. Si uno sigue al pie de la letra las instrucciones, uno llega (por lo general) a armar el librero. Un sistema lógico pretende ser algo parecido, pero aplicable a más de un solo problema (3).
¿Por qué digo todo esto acerca de la lógica y el método científico? Hay un canal en YouTube que se llama Numberphile (4) donde se habla de manera divulgativa sobre las matemáticas. Ahí hay un matemático que una vez hablando sobre sudokus dijo que contrario a lo que cualquier persona pudiese pensar, a él no le gustaba resolverlos. La razón era que en el fondo sabía que una computadora podía resolverlos y eso le quitaba toda la magia.
Me parece que resolver algún problema utilizando un sistema lógico tiene ese mismo defecto. Creo que lo que verdaderamente mueve a los lógicos, no es poder utilizar el método, sino entender lo que significa el método en sí mismo y los problemas que pueden surgir cuando se aplica. Lo mismo sucede con el método científico, que en cierto sentido siempre es el mismo, pero que también hay cosas que cambian cuando se aplica. Está por ejemplo el caso de la sociología, donde siempre va a existir el problema de que es imposible hacer un experimento controlado; y entonces, el método “general” tiene que adecuarse al estudio. ¿Verdaderamente tienen las conclusiones de ella la misma validez que la que puede tener un experimento “más controlado”? ¿Qué relación existe entre la validez de un método y el otro?
Lo que quería llegar con todo esto, es a una idea que postula Quine en un artículo titulado: “¿Ha perdido la filosofía el contacto con la gente?”(5) En él postula que la filosofía debe tener un método científico para atender así a un cierto tipo de “curiosidad intelectual”. Creo que el método no debe entenderse aquí jamás como algo totalmente rígido, como si los lógicos fueran a vencer toda duda utilizándolos. El pensamiento, en mi opinión, debe mantener siempre la posibilidad de explicar la realidad de maneras insospechadas. El método lógico, que Quine tanto aprecia, es como un carro en las manos de un hombre. Una herramienta con la que se puede hacer cosas distintas, una herramienta que también debe estar susceptible a cambios.
Entonces, uno puede decir que el método no es necesario, porque el hombre puede filosofar sin más. Puede ir a los problemas más fundamentales solo preguntándose al respecto y creyendo que en algún momento llegará a las respuestas porque su razón saltará a ellas. Me parece que esto es cierto, pero creo que la experiencia nos dice que no podemos avanzar del todo en aquel derrotero de la sabiduría o que en algún momento podríamos llegar a pensar que dimos con el blanco cuando realmente no era así. Creo que uno podría quedarse tranquilo al borde de la esquina de un problema mayor. Que por eso, en cierto sentido, una filosofía como consuelo espiritual es difícil de concebir. Creo que nunca vamos a llegar a la raíz del problema y que por eso la búsqueda tiene que ser metódica, así podremos apoyar con respuestas que a lo mejor en el momento no parecían tan interesantes. Ese método siempre va a tener que ser humano, en el sentido antes expuesto, es decir razonado en el sentido más cabal de la palabra.
Sebastián Vier
(1) Una de las cosas que más me impresiona de esta definición de lo que es el saber, es que este tiene que ser de manera certera; no porque necesite de esa seguridad, sino por su contraparte de haber acertado en la respuesta por pura suerte. Así, al expresarme de esta manera, lo único que quiero decir es que un debe respaldarse en al menos una razón.
(2) No quería centrar mi ensayo en el método científico, pero lo pongo para dejar algunas ideas claras.
(3) Es evidente que uno no puede armar una góndola con las instrucciones para armar un librero.
(5) Discúlpenme si me he tardado tanto pero quería explicar bien mi idea acerca del método filosófico


No hay comentarios:
Publicar un comentario